El próximo mes de noviembre damos comienzo al Taller de Escritura Lírica: 6 poetas.
Un taller de experimentación e inspiración lírica, dirigido a poetas y escritores/escritoras.
A partir de la obra y la personalidad de Emily Dickinson, Alejandra Pizarnik, Anne Sexton, Idea Vilariño, Elisabeth Bishop y Gloria Fuertes, de la temática y estilo de sus voces poéticas (radicales y reconocibles aunque diferentes), del análisis, lectura y declamación e interpretación en voz alta de algunos de sus poemas (en inglés y su traducción, y en español) ejercitaremos la escritura de nuevo material lírico o de prosa poética.
Dos clases de dos horas al mes con cada una de las poetas.
En la primera clase habrá una presentación de la poeta y una reseña biográfica para pasar a la lectura y el análisis de algunos de sus poemas más relevantes. Entre todos, compartiremos opiniones y sensaciones, y debatiremos acerca de la tonalidad y el ritmo, del tema y de la tensión en su obra. Visualizaremos vídeos de internet para conocer y reconocer mejor a la autora. Finalmente, propondremos hacer un ejercicio en forma de poema, prosa poética, diálogo o relato tomando como base el estilo, la rabia y la vida de la poeta.
En la segunda clase, leeremos los ejercicios escritos y corregiremos para dejar lo más acabado posible el nuevo material poético.
De noviembre de 2024 a abril de 2025.
Plazas limitadas: 5 personas.
Jueves por las mañanas: 7 y 21 de noviembre, 5 y 19 de diciembre, 9 y 23 de enero, 6 y 20 de febrero, 6 y 20 de marzo, 3 y 17 de abril. Horario: 12.00 a 14.00 horas
precio: 25 euros por clase
Lugar: Centro Andares Sevilla. Calle Miguel Ángel Olalla 8. 41010.
COORDINADOR: Juan Bullón. Licenciado en Ciencias de la Información, rama Imagen y Sonido. Realizador audiovisual, y guionista de publicidad, video-clips, documentales. Ha trabajado en Canal Plus, Canal Sur y productoras audiovisuales. Desde 2008 escribe relatos y ha acudido a diferentes talleres de escritura creativa (Fuentetaja, Javier Mije, Israel Pintor) Ha participado en el Máster de Escritura Creativa de la Universidad de Sevilla en el curso (16-17). Mejor lector y comentador de textos en el I Concurso de Relato Filosófico de Fuentetaja (2017).
El pasado 20 de octubre de 2021, el Grupo de Experimentación y Creatividad Literaria de Andares Sevilla, presentamos en el Café-bar La Tregua de Triana el libro «FUNTÁSTICO» con textos escritos, creados y corregidos a lo largo del curso 20-21 por los cinco componentes del grupo: Juan Bullón, Carmen R. Hiraldo, Carmen Galeto, Manuel Rodríguez de los Santos y Pedro García Ordiales. Además, estrenamos 5 nuevos vídeo-poemas-haibun. Muchas gracias a todos los amigos y familiares que nos acompañaron.
El pasado 15 de octubre de 2020 estrenamos en YouTube el vídeo-cortometraje, «Escribimos (Vídeo-poemas)» con textos del curso pasado escritos por los que formamos parte de Los Talleres de Escritura Creativa en Andares-Sevilla. Otro paso más de Experimentación y Creatividad Literaria.
DICEN de Juan Bullón
Dicen que después del sexo no queda nada,
que una vez llegado y sofocado el incendio
nada resta por hacer más que
dormir, reflexionar, fumar el cigarro.
El sexo es lo que tiene,
un instante bruto, animal, desesperado, un vaciado de espasmos.
¿Qué queda una vez conseguido el objetivo?
Nada. Cero.
No hay tiempo para el post scríptum,
tan solo la posibilidad de recarga
(sobriedad lánguida tras el rayo de tu mirada).
Dicen que después de la vida no queda nada:
ni vacío ni recarga ni espasmos ni la vuelta atrás de marras.
¡Que no hay vuelta atrás, compadre!
Pero… ¿cómo hemos de tomarnos la vida?
¿cómo tomárnosla, hermana?
Como el acto, ¡me inflama!
Es instantánea y soluble.
Es desafiante y desafiada.
Es: la caricia a cielo que eres tú.
PS: I love you.
ESFINGE NEGRA de Carmen R. Hiraldo
Me gusta su silueta cuando se sienta mirando al horizonte.
Orejas: perfiladas. Hocico: afilado.
Esfinge negra y quietud:
altivez en la apariencia.
Abstraída y alerta parece hechizada hasta que algo le distrae
y empieza a mover la cola. Vuelve a la vida.
Se gira y corre hacia mí como si acabara de ¡descubrirme!
Vibrante e inquieta,
alza las patas y la acaricio.
Su mirada es agua,
su corazón: júbilo y bala.
¡Espera, que me pongo de pie para echar a correr
y emprender la vuelta a casa!
DE CÓMO UN GRAMÁTICO APENADO SE QUEJA DESATENTO de Carmen Galeto
Pongamos que hoy el verso se me atora y sale un ripio.
Pongamos, también, que el sustantivo que te dedico está aquí,
junto a mi lengua anudada.
Pasa un verbo y lo miro.
De abajo arriba no me gusta,
de arriba abajo aún menos.
Lo sacudo y está vacío, y busco otro, y otro.
Y me desgrano.
¡Creo que estoy de capa caída!
¡Creo que no poeto!
¡Qué será de mi suerte sin la tuya!
Me va la vida en ello
y veo que con vida sigo.
Tarareo la canción de los dos cuando me hace aguas el ojo izquierdo.
Y a la espera y sin tiempo voy y lo anoto:
que también me agüea el otro,
el derecho sin consuelo.
MAULLIDOS Y ESPANTOS de Manuel Rodríguez de los Santos
Recibimos cartas de desahucios, de impagos, de desamores, ¡del banco!, y por eso, paso de puntillas por el buzón, para no encontrarme cara a cara con esas que huelen a veneno y que crees que nunca llegarán, ¡pero llegan! Ayer, vi cómo sobresalía por encima de la tapa un sobre grande y sepia que inmediatamente reconocí. Me detuve a escudriñar el buzón de los lamentos. ¡Qué bien! ¡Qué contento! ¡Me siento afortunado! Tengo el contenedor de basura cerca y ellos maullarán de espanto.
SABER de Pedro García Ordiales
La gente suele saber lo que quiere
suele saber lo que necesita
suele saber lo que desea.
Yo, en cambio, me suelo encontrar en una tormenta entre
lo que quiero, necesito y deseo.
Sin embargo, me resulta más fácil saber
lo que no quiero, lo que no necesito y lo que no deseo.
Y todo porque el exceso de seguridad que da saber
lo que quiero, necesito o deseo,
me proporciona un exceso de inseguridad.
La verdad es que no sé si me explico
porque me pierdo en el mundo del QUERER.
Y si algo tengo claro es lo que NO QUIERO.
ÚLTIMO DESPACHO de Juan Bullón
Uno se adhiere a todo,
uno se adapta al medio.
Dos también.
Pero dos forman un entero,
una dialéctica,
una lógica de amor y fuego,
de actuaciones en este universo de cromos repetidos
Un ejercicio del Taller de Experimentación y Creatividad Literaria de Sevilla a partir de una fotografía de Rafael Pérez Martínez. Junio 2020
La luna y yo
Y un avión entremedias
Los tres borrosos
Haiku de RPMartínez
Cuando nos reunimos con nosotros mismos para atacar un texto lo hacemos desde todos los flancos posibles dependiendo de nuestras posibilidades. A los flancos físicos y subjetivos que somos cada uno hay que añadir los miles de egos que conforman nuestra mente: ingobernables, desatentos, magníficos, necios, divinos, infinitos, … Una mezcla de opiniones y sentidos varios que martirizan y nos significan. Ante un desafío literario, sea el que sea, mostramos nuestras mejores y peores armas para quedar al desnudo víctimas del esfuerzo de creación que nos permite el momento y que nos auto permitimos. La culpa siempre es del que escribe por haberlo escrito, si es que la hubiera: que no la hay. ¡Qué frágiles son las almas creativas! ¡Qué inocentes y limpias cuando se enfrentan a un sencillo juego de creación literaria! ¡Por la diversión y el espasmo! ¡Y que quede escrito!
Estas páginas son el resultado de un desafío y de un precipicio. Esto que aquí hemos escrito, para bien o para mal, los que formamos parte del grupo de Experimentación y Creatividad Literaria en la ciudad de Sevilla, es un juego de invención literaria a partir de una foto. ¿Qué nos llegó? ¿Qué sucede en esa foto? ¿Qué nos inquietó para escribir? Un impulso literario del mes de junio de 2020, un impulso hacia la escritura. Con él nos conocemos y reconocemos. Y lo disfrutamos. Y aquí queda expuesto en este archivo para que sea leído. Soplos y fragmentos, bestiarios fotográficos y Juan José Millás en el reverso.
Juan Bullón. Coordinador del TECL de Andares Sevilla
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SELENE Carmen R. Hiraldo
¡Selene!
Novia de nácar que resplandeces en la penumbra
luz prestada que brilla en la oscuridad.
Te escondes y vuelves transformada.
Diosa traviesa: serena, llena,
actitud de turgencia preñada.
Derramas esplendor y magia,
robas el color e iluminas a distancia:
azul y hielo, marfil o rojo, sangre estampada.
Lobo, Toro y Vampiro conjuran tu mirada.
Eres locura o inspiración, hechizos y rayas,
senderos y caminos del agua.
Por tu esfera plateada juegan sombras.
Y ya no vuelan brujas con escoba.
Solo pájaros de acero que te horadan.
AEROSTATO Carmen Galeto
Aseguran las autoridades que no hay nada en la luna y yo disiento.
Estás tú: cráter, aerolito, amada mía.
Y cuando aciertas y bajas
y me engulles
mi verso anda sin gravedad
me asola y sube
me hago aeroplano, dirigible,
anoto tus desvelos,
cuento cada uno de tus sueños
y descanso cosmonauta
en desapego.
LUNA MILENARIA Manuel Rodríguez de los Santos
Mis alegrías son como esos fogonazos de sol que equivalen a muchas bombas nucleares. ¿Y los fracasos? Cráteres en la luna milenaria. Los científicos les ponen nombres y yo prefiero ignorarlos. Tensan mil heridas y recuerdos.
Ahora me confunden las estelas cruzadas de los aviones que señalan rumbo a lugares que desconozco. Al poco, casi al pestañear, se vuelven borrosas, se disipan. ¿He tardado demasiado en decidir una ruta o debo esperar otras pistas? Aún así, las prefiero ocultas entre nubes caídas de tormentas y borrascas pues no tengo que elegir. Si eso me hace indeciso debo confesar que sí. ¡Soy indeciso! Por eso, he colgado en el árbol unos móviles de lunas, estrellas y soles que veo balancear desde mi hamaca y que giran con los soplos del viento que aquietan mi confianza. Me duermo.
ESPERO A LA LUNA Yayo Rivas Morales
En ciertas noches oscuras
(el cielo vestido de estrellas)
me invade la tristeza
y espero a la luna: la luna llena.
Aparece en el crepúsculo: cuando mis ojos se aclaran
Un ejercicio del Taller de Experimentación y Creatividad Literaria de Sevilla
Mayo 2020
Escultura de Mario Irarrázabal (Desierto de Atacama, Chile)
PRÓLOGO
Cuando nos reunimos con nosotros mismos para atacar un texto lo hacemos desde todos los flancos posibles dependiendo de nuestras posibilidades. A los flancos físicos y subjetivos que somos cada uno hay que añadir los miles de egos que conforman nuestra conciencia: los ingobernables, desatentos, magníficos, necios, divinos, infinitos, … Una mezcla de opiniones y sentidos varios que martirizan y nos significan. Ante un desafío literario, sea el que sea, mostramos nuestras mejores y peores armas para quedar al desnudo, víctimas del esfuerzo de creación que nos permite el momento y que nos auto permitimos. La culpa siempre es del que escribe por haberlo escrito, si es que la hubiera: que no la hay. ¡Qué frágiles son las almas creativas! ¡Qué inocentes y limpias cuando se enfrentan a un sencillo juego de creación literaria! ¡Por la diversión y el espasmo, que quede escrito!
Estas páginas son el resultado de un desafío y de un precipicio. Esto que aquí hemos escrito, para bien o para mal (los que formamos parte del grupo de Experimentación y Creatividad Literaria en la ciudad de Sevilla), es un juego de invención literaria a partir de una foto elegida en votación democrática por todos. ¿Qué nos llegó? ¿Qué sucede en esa foto? ¿Qué nos inquietó para escribir? Un pulso del mes de mayo de 2020, un impulso a la escritura más. Con él nos conocemos y reconocemos: y lo disfrutamos. Y aquí queda expuesto en este archivo para que sea leído. Son soplos y fragmentos, bestiarios fotográficos, con Juan José Millás en el reverso.
Juan Bullón
Coordinador del TECL de Andares Sevilla
ATACAMA ME QUEDA LEJOS de Carmen Galeto
Atacama me queda lejos; tanto que a veces pienso que es imposible que exista ese nombre, esa mano. Dios estaba fuera cuando se hizo, cuando apareció en medio de la nada. Aquí ni dios existe en el paisito de Hahn (difícil nombre para un escritor). Y ustedes me dirán: Y ese tal Óscar, Óscar Hahn, ¿qué escribe, qué busca en cada esquina, qué no encuentra?
Desventurados los que divisaron /
a una muchacha en el metro /
y se enamoraron de golpe /
y la siguieron enloquecidos /
Y ahí está él, buscando a su nieto en los papeles, en las esquelas de desaparecidos, en los cuernos de gacela, en cada una de las líneas de la mano, en cada bocacalle que linda con la vereda que da al campo, en cada Atacama con o sin esculturas. Y dios, que no existe aquí, se siente culpable ante el pobre de Óscar que gastó sus zapatos sin pedir que le cosieran las suelas:
…y la triste certeza de que los espejos no tienen memoria.
Sí, se quedan con cierta pesadumbre. No, no pueden pasar sin mirar, sin mirarse. ¿Qué puede un poeta contra la tristeza? Nada, nada. Hurga en la herida, retira el apósito y nos deja vendidos, porque en realidad ser poeta no se elige, y háganme caso, no es plato de buen gusto para nadie. Hoy sé que el verbo en ti se ha hecho hombre y verso, espejo, comezón, Huidobro.
MANO de Carmen R. Hiraldo
Una sola mano no puede aplaudirpero puede mecer la cuna.
En la travesía del desierto es lo que uno buscaría:
una mano.
La fuerza que surge cuando todo parece acabado.
Una mano abierta
ofrecida al que sufre,
al viajero necesitado.
Pero esta
no es la mano que te guía cuando pierdes,
que te levanta cuando estás hundido.
Más bien te inquieta.
Mano hinchada y deforme, sin vida.
Aunque sea presencia, vela y señal,
no es protección
ni calor en medio de la desolación
ni oasis para recuperar el aliento.
Es la que nos recuerda que somos humanos y soñamos atentos.
TAL VEZ, MARADONA de Manuel Rodríguez de los Santos
Me dan el alto en Atacama. Freno y dudo. En este desierto es difícil saber las normas por las que se rige la vida y menos, las de conducción. ¿Saluda o me despide con un adiós? Desconozco lo que hace la otra, o su cabeza enterrada tras el desmoronamiento. No deseo conocer su rostro ni los agravios por los que se oculta. Pliegues que lee el viento y no sirven para predecir el futuro, aunque sí garanticen el silencio. ¿Monumento contra la barbarie? ¿Confianza en la humanidad? Tal vez el Dios Maradona que engaña a los que buscan consuelo o quieren saber demasiado. Me aterra. Es gigante, es inmensa, es preciosa. Aunque prefiero no tocarla. Acelero y le doy vueltas, levanto una polvareda. Ya sé qué dicen las arrugas: ¡Aquí, desesperación y sosiego! Me alejo precipitado. En sudor. Deseo ir donde nadie me amenace, donde solo me reciban el corazón y la mente. Tranquiliza verla pequeña en el retrovisor y me relajo sabiendo que no me atrapará. Pero sé que hay muchas otras manos y que debo estar alerta. Además, se deshacen al abrazarla: unos duendes las reconstruyen cada noche para que aparezcan con el sol de cada mañana. Lo han dicho por la radio.
ANHELO de Yayo Rivas Morales
El polvo que me apresa es dorado
Mis falanges aún no están ocultas
y elevo súplicas por su regreso
Es cierto y solicito compasión
Mi compañera fue al finis terrae
y vivo expuesta al desmoronamiento
El astro me somete y sudo a chorros
pero ante las noches de silencio
(como todos) con las estrellas también me tiemblo
Tengo facultades limitadas
percibo el tacto de los viajeros
son firmes manos que suplen afectos
Anhelo la libertad y hallarte:
dulce compañera de granito.
¡Vivo a contramano en este desierto!
LA MANO EN EL DESIERTO… de Pedro García Ordiales
…es la mano del escritor que llena las hojas en blanco,
perfecta extensión de su cerebro abierto a ideas que dice:
¡Stop! ¡Basta! ¡Déjalo reposar! ¡Ya seguirás!
Es la mano que surge en el desierto para crear un vergel,
una poesía o una canción,
y rellenar el espacio que una vez habitó nuestro yo interno.
Mano de manco que redactó un Quijote prisionero.
(¡Quién diría que de ese vacío surgen ideas!)
Es la mano dispuesta a dar y a recibir, pero también
(y no lo olvidemos)
a perder los versos fugaces que sobrevuelan nuestra mente inquieta,
versos que el escritor no supo agarrar en su momento y que por eso no volverán o lo harán de forma indiscreta.
Mano que redacta lo que de desierto cerebro tiene el escritor:
una palabra, una frase;
a esta le sigue otra, y otra más (ya tiene casi un párrafo),
y al final:
infinidad de hojas escritas que surgen de la arena como gaviotas espantadas hacia el cielo para que otros las lean o para que contemplen su vuelo.
LEVANTO MI MANO Y CONSIENTO de Juan Bullón
Desde Atacama yo os reclamo amigos:
en línea recta frente a mí y a tres mil
quinientos kilómetros aislados
(de hombro a pies enterrados), Moais de Rapa Nui.
Regurgitemos de la Tierra (nos sepultaron una vez).
«En la estación seca los leones de Tsavo cazan solos.» *
Veo enormes bocas entreabiertas tragando un ligero viento empolvado en respiraciones rápidas que soportan a la sombra el calor ancestral del noviembre africano. Ojos achinados y a medio cerrar. Esta la otra boca, la mía, que bosteza en plancha sobre el perezoso arrullo del sofá. Veo unas patas mullidas que pisan el suelo naranja del parque natural de Tsavo. «Voy a echar un vistazo entre hierbas apagadas y árboles oxidados», pensó la sosegada leona quitándose un cachorro de encima.
«En la estación seca los leones de Tsavo cazan solos.» *
Estoy en la repetición de la frase. Estoy en la repetición del documental de la 2. Estrenado el miércoles pasado y repuesto hoy domingo 12 de mayo de 2019 por la tarde, se clava. Vivo en el instante de la sugerente frase sobre los leones de Tsavo. Penetro en la dicción hermética y rotunda del locutor, patino a gusto (y con temor) sobre esa A alargada de caaazan. Me domina, me impone. La frase al completo es perfecta, enunciativa, afirmativa: categórica. Es la que explica el documental. De pronto, me doy cuenta de que puedo vivir en la pura verdad de una oración tan simple como totémica. Intimida la fiera certeza del núcleo del predicado, ese caaazan que se pega a mí. Fluye la tristeza y el desamparo del complemento de lo predicado: solos; variable atípica producida por el hábitat, muy seco, que soportan las manadas de leones (incontestables comandos de caza) en el parque natural de Tsavo en Kenia y que resume la película. Percibo la gloria del núcleo del sintagma nominal, esos leones adaptados al medio seco y primos lejanos del bravo y melenudo León de Judá: porque los machos, en su adaptación al medio en Tsavo, se han desecho de las largas melenas para estar frescos en la estación seca; machos enormes, algunos de casi tres metros, como aquellos que se comieron a varias decenas de hombres (trabajadores indios y semiesclavos del poderoso Imperio Británico) durante la construcción del ferrocarril de Mombassa a Uganda a finales del siglo XIX. Adoro lo que puede transportar una frase, su estructura marmórea, la impecable contención del locutor. Viajo en el flujo y reflujo de un indómito sintagma nominal que ruge y camina al abrigo de dos poderosos sintagmas verbales.
Que están en la estación seca. Leones. Que cazan solos.
«{En la estación seca} (sintagma verbal)
{los leones de Tsavo} (sintagma nominal)
{cazan solos}.» (sintagma verbal)
«Soy la leona de Tsavo,
¡algo habrá para atrapar!
Veo en la distancia
al cochino facócero en el casi reseco charcal.
Charco que te charcas
y en tus cuernos,
y en la verrugosa piel,
está tu verdad.
Tu bienestar es el mío,
puerco salvaje,
¡te voy a merendar!».
Es extraño el documental después de escuchar la simbólica y aterradora frase. Es extraño el paso de la música relajante a la música dramática impostada, a pesar de la infantil obviedad. Todo es verdadero y falso a la vez. Un facócero como cochino en charca. Obvio. Carrera de la leona hacia la charca. Obvio. Zooms de la cámara entre los arbustos sin ver nada. Hay una especie de chalet administrativo al fondo, a unos quinientos metros. No nos muestran la caza del facócero. ¿Obvio? Tensión musical y cámara removida. Al rato, podemos ver a la leona mordiendo el cuello y muerto el animal. ¿Pasaba el facócero allí por casualidad? ¿Es un actor animal bien dirigido? ¿Es el facócero muerto, el mismo que paseaba antes? Tengo la sensación de que aquel lugar es igual al campo sevillano en pleno verano. El chalet. ¿Tal vez la Reserva Natural de Minas del Castillo de las Guardas? Sin embargo, apelemos a lo importante. Una vida mamífera menos. Un conato de suspense. Muerte y vida. Llegan y pasan, vienen y van, y a nadie importa. Ni esta ni la de los demás. Siendo todos, los que somos los demás (¡todos, eh!); ni uno menos ni uno más; partes de una cadena sin parar.
«En la estación seca los leones de Tsavo: ¿cazan solos?»
* (Del documental «Wildlife: Supervivientes de las planicies: Los leones de Tsavo»)