UNA CLENCHA

Micro teatro de

Juan Bullón

PERSONAJES:

-Director de cine publicitario (OFF)

-Berta

-Pepito

La acción tiene lugar en una playa con fuerte viento y oleaje.

ESCENA 1

Sonido fuerte de olas y viento. Dos sombrillas playeras, dos neveras, varios balones inflables, cuatro sillas de playa, dos grandes banderolas con información de Campeonato de Surf, silla grande de vigilante playero,un dibujo de montaña y faro lejanos.

DIRECTOR DE CINE (En off y gritando nervioso): ¡Prevenido todo el mundo!… Berta… Pepito… ¡Cámara! y… ¡ACCIÓN!

(En escena aparecen desde el fondo a la derecha: BERTA, mujer de unos setenta años, con bañador azul claro de cuerpo entero y un pareo que le cubre la cintura y las piernas. Tiene el pelo de color gris y una bonita figura a pesar de la edad. Se la ve guapa y delicada. A su lado: PEPITO, hombre de unos setenta años, pelo canoso y con entradas, recio y fuerte a pesar de la edad. Va solo con un bañador largo de estilo hawaiano. Ambos llevan una tabla de surf deportiva (un “pincho”). Caminan alegres por el escenario hacia el proscenio, como si fueran a introducirse en el mar. Sonríen y contemplan el paisaje frente a ellos (patio de butacas y palcos): mar, olas y cielo. El viento remueve los pelos.)

DIRECTOR DE CINE (Off): ¡Corten! ¡Corten!… ¡Por favor!, ¿ahora una nube? No decías que esas no iban a tapar el “fockin’ sun”… ¡Berta! ¡Pepito! Quedaros ahí, en esa posición. Vamos a esperar unos cinco minutos al bueno del Señor Sol.

BERTA y PEPITO pinchan las tablas en la arena y quedan juntos en medio del escenario. Se miran.

BERTA: ¿Sabes usar esta plancha?

PEPITO: ¿Yo? No tengo ni idea. Me han dicho que arree con esto hacia el agua y aquí estoy. ¿Y tú?

BERTA: En absoluto. Ni siquiera me gusta el mar. ¡Qué pesadez de rodaje! ¡Y qué pocas ganas de continuar tras la comida!

PEPITO: Yo fui marino mercante. Treinta y cinco años. Ocho meses en el mar, cuatro en casa.

BERTA: ¿Y tu mujer? Me dijiste que estabas casado.

PEPITO: Mis mujeres querrás decir. Ja, ja… No, en serio. Mi mujer en casa. Mi mujer, mis suegros, mis niños: ¡insoportables todos!, je, je.

BERTA: ¡Qué caradura!

PEPITO: No, es la realidad. ¡De qué si no iba a estar dando vueltas por el mundo! En cada puerto una mujer, ¿no?, o… o eso decían: Ja, ja, ja… Mmm, esta exquisita brisa marina es agua de mayo para mí (respira profundo).

BERTA: Perdona, ¿eso que huelo es lo que me temo que huelo?

PEPITO: Sí, ja, ja, ja, se me ha escapado.

BERTA: ¡Serás asqueroso!

PEPITO: Lo siento, pero el menú de hoy… Me acordé del restaurante El Candil en el Puerto de Gijón. Qué alubias nos metíamos entre pecho y espalda toda la tripulación. Y después, la siesta y la sinfonía de …

BERTA: ¡Qué asco!

PEPITO: Vaya, la señora jamás ha tenido ventosidades, ¿no?

BERTA: Sí, pero no voy alardeando de ello por ahí.

PEPITO: Hmmm, … vengo observándote toda la mañana y ¿sabes qué? Te veo muy sexy con ese bañador azul tan apretado. Tienes unas bonitas curvas, tienes un…

BERTA: Mi marido está en el hotel, así que …

PEPITO: ¿Os han pagado el vuelo a Fuerteventura?

BERTA: Sí, claro. Y tu mujer, ¿dónde está?

PEPITO: En verdad, murió hace dos años…

BERTA: ¿Te estás burlando de mí?

PEPITO: Soy libre. Estoy libre. Aunque ahora que lo pienso siempre he sido libre.

BERTA: ¿Y tus hijos?

PEPITO: De mis hijos sé poco … ¿En Madrid? ¿En Francia?

BERTA: ¿Cuánto te pagan por esta sesión publicitaria?

PEPITO: 500 euros, me han dicho que es para Seguros San …

BERTA: ¿500 euros? ¿De verdad?

PEPITO: Sí, ¿por qué?

BERTA: A mi me pagan 400. ¡No me lo puedo creer!

PEPITO: Sí, pero tu has venido con tu marido y yo vivo aquí.

BERTA: ¡Qué va! Estoy sola. He venido de Madrid con el equipo técnico, la agencia, los clientes.

PEPITO: ¡Ajaaaah!, ¿caradura yo? Mi mentirosilla Jane ser lista, ¡muy lista! ¿Mi mentirosilla Jane no quiere un Tarzán para pasar la noche?…

BERTA: Cuando acabemos este plano me quejaré a la jefa de producción. Si es necesario abandono. ¿Qué necesidad tengo de estar haciendo la mema con esta tabla y encima humillada con el salario? ¡Cuánto machismo, por Dios!

PEPITO: ¡El dinero!

BERTA: ¿Dinero? Yo no necesito dinero.

PEPITO: Entonces, ¿qué haces aquí?, ¿por qué estás en la agencia de modelos?

BERTA: Necesito salir de Madrid, olvidarme de mis amigas, de mi familia, demostrar que valgo mucho más que para cuidar una casa y ser el sostén social de mi marido.

PEPITO: A ver, ¿qué fue de tu marido? ¡Y quiero la verdad!

BERTA: También murió.

PEPITO: Mmm, bonita cuento chino.

BERTA: ¡Imbécil! Lo quería, lo quería de verdad.

PEPITO: Sí, claro, yo a mi mujer, también.

BERTA: Pero lo odiaba,… también lo odiaba. Tantas noches sola en casa. Tantos viajes al extranjero.

PEPITO: Eso me suena. Me está empezando a caer bien tu marido.

BERTA: ¡Ignorante!… Se debía a su empresa. Era la mano derecha de su jefe sueco. Volvo por aquí, Volvo por allá…

PEPITO: Bonitos coches, sí señor. Y las suecas muy… mmm… ¿no sé cómo decirlo?

BERTA: ¡Está bien! ¡Sí! ¡Tenía una amante! … En realidad tenía más de una. Pero yo también disponía de mi vida como me daba la gana. Mis hijos, mis amigas, mis reuniones. Teníamos mucho dinero. Viajábamos juntos en verano. Todo era felicidad en esos momentos.

PEPITO: ¿Todo? ¿Y tus sueños?

BERTA: Están aquí, en esta playa, en este trabajo; viendo que aún sirvo para algo.

PEPITO: Sí, y para un revolcón con un tipo experimentado como yo. (Deja caer la cabeza sobre el hombro de ella)

BERTA: ¡Hombres! (Ella se aparta) Sois repugnantes. ¿Sabes que el realizador, este gordo seboso que nos dirige, entró anoche en mi habitación de hotel?

PEPITO: ¿Quién lo hubiera dicho?

BERTA: Quería hacerme acotaciones sobre el personaje que íbamos a representar, sus motivaciones, su pasado,sus secretos. ¡Pero si es la quinta vez que hago de jubilada de oro!

PEPITO: Nuestro papel lo conocemos al dedillo. ¿Y qué quería el cerdo ese?

BERTA: Llegó bebido, se le trababa la lengua. Me empezó a hablar de internet; no se qué de las milfs, de las grannys: se dice así, ¿no?; que nunca había conocido a nadie como yo.

PEPITO: Tampoco es tan extraño, tendrá 20 años menos que nosotros.

BERTA: No, no se trataba de eso. Sé que puedo ser apetecible, me sigo encontrando atractiva…

PEPITO: Mmm. ¡Cierto! Y lo eres. (Se pega de nuevo a Berta. Besa sus hombros. Ella se deja hacer)

BERTA: Mis horas de gimnasio, mis cremas, los rayos uva…

PEPITO: ¡Aaah!, la dura vida de ama de casa ricachona.

BERTA: El caso es que no quería tener sexo conmigo.

PEPITO: ¿No me digas? Porque yo…

BERTA: No cuerpo a cuerpo, vaya. Quería verme los pies, acariciar mis pies, ¡chuparme los dedos de los pies!, beber champán en mis zapatos.

PEPITO (con sorna): ¡Oooh, qué salvaje!

BERTA: Quería que le pisara la cara, que caminara sobre su barriga, que le apretara fuerte los testículos, que le masturbara con los pies.

PEPITO: ¿Te ofreció algo a cambio?

BERTA: Sí. ¡Dinero!

PEPITO: ¿Y qué dijiste?

BERTA: Que no, ¿qué voy a decir?, ¿qué puedo decir?

PEPITO: No sé, a mi a cambio de una buena suma de dinero.

BERTA: ¡Te he dicho que no necesito dinero! Siempre he deseado trabajar como modelo, ¡quiero trabajar como modelo!, quiero mostrar mi cuerpo, sentirme válida, sentirme a gusto, pero no formar parte del circo de estos seudo-artistas depravados. Sigo siendo una romántica: una vela sobre la mesa, un buen vino, una charla agradable, besos, caricias…

PEPITO: Y un buen mete-saca añadiría yo.

BERTA:¡Idiota! Te puedes meter la plancha esta por el culo.

PEPITO: Bueno, es una remota posibilidad. Podríamos probar a ver qué ocurre…

BERTA: Veo que tienes salida para todo.

PEPITO: … acompañados de una buena clencha para ponerse a tono.

BERTA: ¿Clencha?

PEPITO: Sí, un filete, una anchoa, una raya. ¡Un tirito de farlopa, vaya!

BERTA: ¿Tienes?

PEPITO: Siempre llevo conmigo. Lo que no tengamos los marinos.

BERTA: Mi marido conseguía de vez en cuando. No soportaba las convenciones anuales de Volvo. Ventas, ganancias, pérdidas, beneficios…

PEPITO: Me gusta tu marido. ¡Y no soy gay!… Bueno, me gustaba. Ahora estará reseco…

BERTA: … fines de semana aburridos hablando de coches, mecánicas, nuevos modelos, conversaciones manidas, acuerdos de última hora. Eso no había quién lo aguantara,

PEPITO: ¡Ooooh, qué desdichado! Sus buenas juergas se correría.

BERTA: Y solía acompañarle cuando se hacían en Madrid.

PEPITO: Vosotros los burgueses, siempre tan finos y relamidos. ¿Ves mis brazos?, ¿mis antebrazos? Pura roca (se golpea el antebrazo), puro trajín en el barco; embarcar y desembarcar mercancía, aguantar tempestades, viajes de cinco meses en alta mar, dieciocho tiarrones en sus camarotes masturbándonos todas las noches. Posters, internet, ¡cualquier cosa valía!

BERTA: ¡La imaginación de los hombres! Buf… No es vuestro fuerte.

PEPITO: Ni falta que hace. Todo es ponerse a tono y expulsar el demonio que llevamos dentro. Mmm, daba gusto cuando llegábamos a un nuevo puerto. Y estábamos bien entrenados. ¡Sí, Señor! Dando el callo como buenos marinos españoles.

Tumulto, gritos, sirenas de policía, silbatos, jadeos.

BERTA: Eh,… perdona, ¿qué es aquello que se ve cerca de la orilla?

PEPITO: Parece un barquito, ¿no? Uno de esos cayucos senegaleses.

BERTA: Van un poco apretados.

DIRECTOR DE CINE (Off y gritando): Pero bueno, ¿qué es todo este lío? Tened cuidado con el material, no dejéis nada sin vigilar… Ahora que ha vuelto a aparecer el maldito sol… ¡Berta y Pepito agarraos bien a las tablas.

Unas sombras recorren el escenario.

BERTA: ¡Mira, mira cómo corren!

PEPITO: Sí, es lo que tienen las locas aventuras de los negros africanos.

BERTA: ¡Pobrecitos! ¡Hasta una madre con un bebé en brazos! ¡Qué horror!

PEPITO: A decir verdad, hacía tiempo que no veía uno de estos por las playas de Fuerteventura.

BERTA: ¿Para qué corren si saben que los van a alcanzar?

PEPITO: Dispersándose, y cada uno por su lado, pueden encontrar refugio o a alguien que les ayude.

BERTA: El Estado ya les ayuda, les da cobijo hasta que solucionen sus problemas.

PEPITO: ¡Claaaro!, internados cómodamente en los magníficos CIES con vistas al mar.

BERTA: ¡Qué desgraciados!… El hambre no tiene límites.

PEPITO: Ni el hambre sexual, Baby… ¿Quedamos esta noche, cariño?

(Pepito levanta las cejas y sonríe. Berta le lanza una mirada sugerente abriendo y cerrando los párpados con intermitencia. Sonríe también.)

TELÓN

JB 16

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